HISTORIA

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En general, hacia finales del siglo XIX, las cárceles de nuestro país eran insalubres, inseguras y estrechas. En este contexto, se decreta en 1885 la construcción de un nuevo penal. Como parte de este proceso, se envía al jurista Octavio Beeche a Europa (1889), a estudiar los diversos sistemas carcelarios que se estaban desarrollando en ese continente. Posteriormente, se contó con la participación del ingeniero Nicolás Chavarría, quien se encargaría de su diseño y construcción.
 
Diversas razones administrativas y presupuestarias impidieron que se concretara la obra en el siglo XIX, por lo que hasta 1905 se inició la construcción de la Cárcel Pública de San José. Digno es de destacar que en sus inicios, se planeó para que fuera ocupada por hombres, mujeres y niños.
 
Este edificio está influido por el estilo arquitectónico neogótico de moda en Europa, y su fachada rememora las fortalezas, ubicadas en una loma, protegidas por torreones y por altos muros de carácter defensivo. Los pabellones por su parte, fueron una combinación de los sistemas radial y panóptico, utilizados en la construcción de los centros penales de Europa, Estados Unidos y América Latina durante el siglo XIX.
 
Período de uso:
 
1) De 1907-1920:
 
Para 1907 se había terminado la construcción del edificio principal y en 1910, la cárcel estaba completa. Su costo en aquel entonces fue de ¢587.424,40; sin embargo, el terremoto de este año dejó en deplorables condiciones la recién construida prisión y obligó a las autoridades a destinar recursos para su reparación. Años después, en 1917, una explosión dentro del penal lesionó la edificación, por lo que fue necesario iniciar su reconstrucción.
 
Estos factores unidos al aumento de la población carcelaria, provocaron que a corto plazo, el edificio perdiera la capacidad de albergar a tantas personas y con ello, se deteriorara no solo la estructura sino también la condición moral, emocional y física de los reos.
 
2) De 1920 a 1950:
 
En estos años se intentó implementar una serie de medidas para lograr la integración de los reclusos a la sociedad. No obstante, eran intentos aislados y no una política coherente y de largo plazo por parte de los directores de la prisión y del sistema carcelario nacional en general. Finalmente, en 1948 la guerra civil hizo que muchas personas fueran apresadas y llevadas a este sitio por sus ideas y acciones políticas.
 
3) De 1950 hasta su cierre:
 
El deterioro de La Peni se agravó con el paso del tiempo y a la vez, diversos movimientos de defensa social procuraban mejorar las condiciones de los reclusos; sin embargo, los privados de libertad continuaron el acelerado deterioro de sus vidas. La promiscuidad, el consumo de drogas, la suciedad, el ocio, la falta de agua, una pésima dieta, el incremento de la violencia por la proliferación de pandillas y la carencia de un programa de rehabilitación para la reinserción de los reclusos a la sociedad, obligaron a las autoridades de justicia a replantear un nuevo modelo de desarrollo penitenciario. 
 
No obstante, estos intentos para revalorar el papel de esta institución no se concretaron con la rapidez que la situación demandaba. Entonces, el 20 de diciembre de 1979, durante la administración del Lic. Rodrigo Carazo Odio, se cerró definitivamente la Penitenciaría Central de San José.
 
Después de un largo período de abandono de las instalaciones y de múltiples proyectos para aprovechar el espacio, se concretó la idea del Centro Costarricense de Ciencia y Cultura, bajo la dirección de la Primera Dama de la República, Sra. Gloria Bejarano de Calderón. A finales de 1993 se inaugura la Galería Nacional; luego, el 27 de abril de 1994 abre sus puertas el Museo de los Niños y después, se continúa con otros proyectos, como el Auditorio Nacional (1998) y el Complejo Juvenil (1999), siempre con el fin de fortalecer la educación y estimular el desarrollo científico y tecnológico nacional.